Booktag | Los 7 pecados del lector

 ¡Hola a todos/as! Hoy os traigo un booktag -como ya he comentado alguna vez, adoro este tipo de post porque te permite conocer nuevas lecturas; pero casi siempre me da pereza hacerlos-. En esta ocasión me resulta bastante interesante porque cuando lo estaba leyendo, enseguida me venía a la mente la respuesta. Este booktag es una versión de Chicka Lit, según cuenta en su blog, una adaptación de un booktag de Harry Potter. Y dicho todo esto... ¡comenzamos!


 
1- Prestar tus libros

No me gusta prestar mis libros porque la gente suele costarle devolverlos y por coherencia conmigo misma, tampoco me gusta que me los presten. Soy muy maniática con esto... la verdad.










 


2- Guiarte por la portada

Hay portadas tan preciosas que te ciegan... desde el fondo de la estantería -desde la lista de tu Ereader- parecen pronunciar tu nombre... Julietteeee, Julietteee... ¿Mi último pecado? Esta novela que resulta ser de una Youtuber -lo desconocía- y cuya sinopsis prometía ser una novela romántica con líos para pasar el rato. Tiene un aire a la película The Wedding Planner (titulada en castellano Planes de boda en España y Experta en bodas en Hispanoamérica) que no me gusta mucho (pensaba que sería más original el argumento). Todavía no tengo claro si llegaré hasta el final... ¡maldita preciosa portada!






 


3- Comer mientras lees
No suelo comer mientras leo, pero... en verano, en la playa... una acaba picoteando y... ¡zas! Manchurrones en las páginas. No recuerdo el libro exacto -el más dañado fue "Derechos de los extranjeros"-, así que os dejo uno que leí en la playa y, probablemente, tenga mi huella dactilar en el margen de alguna página.










 


4- Terminar un libro que no te está gustando

No suele pasarme; y no porque todos los libros que caen en mis manos me enamoren, no. Yo soy más práctica; si un libro no me gusta en las primeras páginas, lo descarto y acabo regalándolo en el próximo amigo invisible/cumpleaños/regalo navideño. ¡PERO! Hay veces que el libro deja de gustarte cuando llevas la mitad y ya es como... ¿En serio? ¿Todo el tiempo que le llevo dedicado y ahora voy a tener que dejarlo? No, querido, no. Saco la masoquista que llevo dentro y, con sudor y mucha fuerza de voluntad, llego hasta el final. Algo parecido me pasó con este libro que leí recientemente y cuyo desenlace me dejo fría, cual cubito de hielo.





5- Escribir en tu libro

A no, no, no, no.... NO. No sé si es un trauma infantil o que me repatea ver notas en las páginas estropeando el libro, pero los únicos libros que "decoro" a conciencia son los manuales; en mi caso, los libros en inglés -para recordar la traducción- y los libros de Trabajo Social (llenitos de esquemas los tengo, ¡oiga!)

6- Doblar las páginas en lugar de usar un marcapáginas

¡Culpable! Vale, antes de que me riñáis, me lo diré yo. ¡Juliette! ¿Dices que pintar los libros los estropea y te dedicas a doblar páginas? ¿Eso no los estropea? Lo sé, lo sé... pero es que es una manía. No me gustan los marcapáginas -soy rara, lo sé- y una temporada estuve usando clips, pero los perdía; así que... ¡lo siento!

El libro más "doblado" es, sin duda, este de Christie. Mi favorito y más releído.



 

7- Dejarte llevar por las modas

Ya sé que me repito más que el ajo, pero... no me suele gustar los libros que a todo el mundo le gustan; así que no suelo caer en las modas. No suelo, pero a veces también caigo. Y caí con Moccia; en concreto con este libro. Vi la primera película por la moda y por culpa de una amiga, y no pude resistierme hacerme con la segunda parte para saber qué pasaba entre Step y Babi




#Booxty | Matrícula de honor

¡Hola a todos/as! Mis 60 segundos de hoy son para "Matrícula de honor"

Sinopsis:  "Helena Montoya es una joven estudiante gaditana que se traslada a Sevilla para cursar un Máster en Estudios Americanos. Lejos de su familia, en una ciudad nueva donde no conoce a nadie, Helena no tardará en toparse con un hombre tremendamente atractivo de ojos azules que inmediatamente la vuelve loca. Sin embargo, en cuanto cruza dos palabras seguidas con él se da cuenta de que es el hombre más borde y arrogante que ha conocido en toda su vida. David Díaz creía que ya nada ni nadie podría sorprenderle, y mucho menos una mujer, hasta que la conoce a ella; guapa, inteligente, divertida, extremadamente testaruda y con un carácter de mil demonios. Aunque al principio queda claro que son tan incompatibles como el agua y el aceite, el tiempo y los acontecimientos tal vez les haga comprobar que todo lo que pensaban el uno del otro podía ser totalmente erróneo. Ambos guardan secretos de su pasado que deberán superar si desean descubrir dónde les puede llevar una aventura cargada de deseo en la que solo ellos son los protagonistas."
Disponible en Casa del Libro 

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 ¡Comenzamos!

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Secretos de la novela romántica #LasHistoriasDeSartre

Desde el blog de CASA DEL LIBRO me pidieron hace meses que escribiera un pequeño post dando mi opinión sobre "Cómo escribir una novela romántica"... ¡Qué más quisiera yo tener la respuesta! Lo que sí podía hacer era contaros mis secretos, por si a alguien le pudiera servir o tener curiosidad. Finalmente, no salió a la luz por motivos ajenos a mi persona; así que he querido dejarlo por aquí ahora.

El género romántico es uno de los géneros más versátiles que existen, en mi opinión, ya que te permite coger lo mejor del resto de géneros y aglutinarlos en una historia en la que el ingrediente principal sea una relación de amor; pero su versatilidad, no le resta dificultad, ni mucho menos. Encontrar la dosis exacta de edulcorante, de crisis, de sexo, de pasión… es la clave para hacer que una novela sea redonda; de esas que cuando acabas de escribirla, sientes que hasta la impresora está a punto de empezar a aplaudirte. La práctica, la confianza, la experiencia, la suerte… son algunos de los factores que marcan la diferencia; pero, créeme, el proceso es una aventura apasionante que todo autor debe disfrutar. ¿Dos puntos clave para mí? La trama y las escenas de amor.

La trama

A mí, algo que me funciona, es estructurar la trama por capítulos haciendo un resumen, a rasgos generales, de qué va a suceder en ese capítulo. De esta forma, me permite tener una visión global de la historia y mantener la coherencia durante todo el desarrollo. ¡OJO! Somos nuestros propios jefes, los dueños del futuro de nuestros personajes, cambiar y rehacer es casi obligatorio.

El ritmo, los secretos, los malentendidos y hacer sufrir un poquito a nuestros personajes son ingredientes fundamentales que no debemos olvidar. (¡Y es la parte más divertida!)

El amor

Cuidar el amor es tan importante como que el desenlace cierre todas las incógnitas. En estas partes, dejo volar mi imaginación, saco la romántica que llevo dentro y, durante el tiempo que transcurre la escena, me siento soy la protagonista. Lo que quiero escuchar, cómo quiero que me traten, cómo me enamorarían… y lo demás viene solo; eso sí, no perdáis la naturalidad ni de vista la época en la que se ambienta vuestra historia para que no resulte estridente.

Estos son algunos de los aspectos que considero importantes a tener en cuenta, pero… ¿te digo mi secreto? Ahora que no nos lee nadie… ¡improvisa, disfruta y enamórate de tus personajes! Y a ti, ¿qué te funciona? Déjalo en los comentarios y no olvides suscribirte al blog y a mis redes sociales.


Nos seguimos leyendo. Juliette Sartre.

Perdona, disculpa, pero... soy autora indie, no gilipollas


Los autores indies tenemos que sufrir el desprecio de ciertos autores, ciertos lectores, la piratería, libreros y otros tantos. Más que escribir parece que vamos por la vida pegando enfermedades venéreas, robando, asesinando y escupiendo al primero que se pone en nuestro camino. ¡Por favor! hay corruptos más laureados que nosotros. En fin... aprendes a llevarlo con deportividad porque haces lo que te gusta, así que te embadurnas de una capa de pasotismo en plan "me importa una caquita con ojos todo lo que no tenga que ver con crear historias" y sigues con tu vida; pero no...

No tenemos bastante con tener que justificar cada una de nuestras decisiones, reivindicar que somos escritores y un largo etcétera de dificultades que afrontar, por decidir (sí, señoras y señores; esta vida también se elige, algunos somos así de masoquistas) ser independientes, autopublicados o llámelo como quiera... que no suficiente con eso, tenemos que soportar que editoriales/plataformas se rían en nuestra cara, no sólo no cumpliendo la megaoferta "brilli, brilli" que te hicieron cuando decidiste firmar con ellos, también meándose en tus derechos de autora. Y sí, hoy podría haber hablado de mi nueva novela (bueno, la primera reeditada), dar las gracias a todas las personas que estáis participando en el sorteo o hablar de Kanchanaburi; pero es que a veces te llegan noticias que borran de un plumazo tu paciencia y tu "buengentismo". Hay días que dibujas una línea roja en el suelo, se acabó, y sacas tus mejores recursos, las letras. 

Un error técnico. Un error humano. No, hijo/a, no; una pésima gestión que va desde ser incapaz de escribir tu nombre bien, a no responder tus emails... y ya, la gota que colma el vaso... dejar una de mis novelas en una plataforma gratis sin mi autorización, ni consentimiento. Pérdona, disculpa, pero... soy autora indie, no gilipollas; quien quiera galones que vaya a la guerra y los gane, pero lo que es conmigo ESTOS van "apañaos".

Juliette Sartre.